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Respuesta a la crisis alimentaria en el Corredor Seco de Guatemala

Contexto

El Corredor Seco Centroamericano arrastra más de 6 años con un déficit de lluvia constante, incrementando la duración a través de los años. En junio de 2018, muchas comunidades experimentaron hasta 50 días sin lluvias, lo que provocó una reducción considerable en las cosechas de granos básicos (maíz y frijol), del que depende la alimentación básica de muchas familias en Guatemala.

A este déficit de lluvia y su impacto en la economía y alimentación de poblaciones muy vulnerables, se añaden factores agravantes como la bajada en los precios internacionales del café, azúcar, cardamomo y aceite de palma africana, lo cual redujo la demanda de mano de obra no calificada, teniendo en cuenta que son el sustento de miles de familias de jornaleros y también de pequeños productores.

De acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) de 2018, 300,000 agricultores de infra y subsistencia fueron afectados por la canícula prolongada que causó pérdidas desde 50% hasta 100% en cultivos de maíz y frijol.

Según Fews Net, la persistencia de condiciones de El Niño también es probable que provoque una irregularidad en el inicio de la primera temporada de lluvias en 2019. Esta situación complicaría el inicio de las siembras de Primera, particularmente a aquellos hogares pobres del corredor seco cuyos recursos para la compra de insumos se han visto mermados. Se considera que las cosechas de Postrera 2018 han sido promedio y se espera que los precios del maíz blanco sigan su tendencia estacional, sin embargo, estarán por arriba del promedio de cinco años.

Los hogares más pobres ubicados en el Corredor Seco del país han visto deteriorados sus medios de vida por pérdidas de producción recurrentes, limitaciones en el ingreso y alzas en los precios de los productos de consumo básicos.


Proyecto

El proyecto “Respuesta a las necesidades humanitarias de las comunidades más vulnerables en el Corredor Seco de Guatemala, afectadas por la inseguridad alimentaria recurrente debido a la debilidad institucional para garantizar resiliencia y protección social” es financiado por la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (DG ECHO). Este Proyecto se ejecuta desde octubre de 2018 y finaliza en diciembre de 2019, permitiendo dar continuidad a las respuestas que se han brindado desde 2015 por el Consorcio de Organizaciones Humanitarias, al que poco a poco se han ido sumando nuevas organizaciones.

Este Consorcio actualmente está integrado por: Cooperazione Internazionale (COOPI), Gruppo di Voluntario Civile (GVC), OXFAM, Trócaire, Télécoms Sans Frontières (TSF), Arbeiter-Samariter-Bund (ASB), la Pastoral Social Cáritas de Quiché, Comisión Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (CONADI), la Asociación de Servicios y Desarrollo Socioeconómico de Chiquimula (ASEDECHI), Asociación de Padres de Familia “Corazón de Maíz” y liderado por Acción Contra el Hambre.

El objetivo principal del proyecto es contribuir a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de aproximadamente 1,600 familias vulnerables del Corredor Seco de Guatemala, proporcionando asistencia alimentaria principalmente durante los meses de Hambre Estacional (abril a agosto), así como en el fortalecimiento de los actores locales (municipales y comunitarios), generando información sobre la situación de las familias más vulnerables con el objetivo de incidir en el tema de seguridad alimentaria y nutricional a través de los mecanismos de protección social, tanto a nivel nacional como local.

Resultados Esperados

  1. Los hogares vulnerables cubren sus necesidades básicas de alimentos durante el período de Hambre Estacional de 2019, a través de transferencias monetarias que son coordinadas con la sociedad civil, municipalidades e instituciones públicas.
  2. El sistema público de salud guatemalteco es fortalecido para la identificación y tratamiento de niños con desnutrición aguda.
  3. Los hogares vulnerables utilizan buenas prácticas para la protección de los medios de vida contra desastres y riesgos climáticos en coordinación con los organismos comunitarios y municipales.
  4. Una estrategia pública de incidencia se ha establecido enfocada en la seguridad alimentaria, los medios de vida y la resiliencia, basada en la información de seguridad alimentaria y nutricional y un plan de comunicación.

Organizaciones socias locales